Cada grupo de personajes tiene un rol, un origen y una meta.
El rol del grupo de personajes se refiere a la fantasía concreta que va a desempeñar, la función que va a llevar a cabo el grupo dentro de la diégesis, es decir, el papel dentro de la ficción compartida del mundo de juego. Aunque cada integrante del grupo tiene su propio rol, el grupo como tal también tiene un rol determinado. No hay que confundir el rol del grupo de personajes con el rol de cada personaje. Los roles de los personajes deben ajustarse al rol del grupo. Los personajes pueden divergir entre ellos, pero no pueden alejarse demasiado del rol grupal o sino esto causará la alienación del grupo, es decir, la perdida de su identidad y de su razón de ser. Un grupo de personajes puede tener varios roles superpuestos, aunque es probable que uno de ellos sea el más importante. También es posible que a lo largo de una campaña se adopten nuevos roles como consecuencia de la evolución del grupo.
El origen del grupo de personajes es el motivo por el que están juntos. Es la raíz, la justificación del grupo, tanto desde un punto de vista cronológico y narrativo como extra-diégetico, es decir, tanto dentro como fuera de juego. El origen es el fundamento de la cohesión del grupo. Un grupo no cohesionado no funcionará como tal y acabará siendo un fracaso tanto narrativo como lúdico. La cohesión dentro de juego del grupo de personajes es fundamental para mantener la suspensión de la incredulidad. La cohesión fuera de juego es si cabe aún más importante para cumplir con las expectativas de los participantes. El origen es también muy importante para marcar el tono de una campaña y debe ajustarse al género de la ambientación, de tal forma que sirva a los jugadores para meterse en la ficción desde el principio.
La meta del grupo de personajes es lo que lo impulsa a ir hacia delante. Es lo que marca el rumbo del juego y de la campaña. Un grupo de personajes siempre debe tener una o varias metas. Las metas pueden cambiar en el tiempo, ser muy concretas o al contrario ser bastante amplias, pueden ser sencillas o complicadas, pero siempre tendrá que haber una meta. Un grupo sin meta es como un barco sin rumbo, y provocará que la campaña acabe naufragando. Cuidado, cuando hablamos de meta del grupo de juego se suele dar por supuesto que es propuesta exclusiva del Director de Juego y eso no es correcto. La meta puede ser propuesta por el DJ, elegida por los jugadores a través de sus personajes, elegida por los jugadores fuera de juego, o bien una mezcla de cualquiera de las opciones anteriores. Atención, las metas pueden ser desconocidas, confusas o ambiguas para los personajes, pero no para los jugadores. Para que una campaña de rol se consolide en el tiempo, los jugadores siempre deben tener claro la meta actual del grupo de personajes. Hay que diferenciar entre la meta del grupo de personajes y los objetivos particulares de cada personaje. Dado que el rol es una actividad social, es más importante la meta del grupo de personajes que los objetivos particulares de cada personaje. Es importante que todos los jugadores entiendan esto. Una campaña con personajes planos y casi sin objetivos particulares es viable si hay una meta clara para el grupo. Sin embargo, una campaña con personajes de gran riqueza dramática y objetivos elaborados, pero sin una meta de grupo, no funcionará por muy bien construidos que estén los personajes. Lo deseable por supuesto es que tanto el grupo como cada uno de sus integrantes tenga un rico trasfondo y una buena meta, pero es más importante la meta grupal que las metas personales. La meta de un grupo de personajes suele estar relacionada con el tema principal de una campaña. Esto no es óbice para que el grupo tenga metas secundarias, aunque si son demasiadas se corre el riesgo de opacar el desarrollo de la principal.
A continuación pasamos a ver arquetipos de rol, origen y meta de grupo.






